No se trata de vivir mejor; se trata de vivir bien

Pueblo Originario Aymara

En la sociedad occidental contemporánea, todo el mundo quiere vivir mejor y disfrutar de una mejor calidad de vida. Esta forma de vivir implica ganar más dinero, tener más poder y ser más reconocido que un otro. Significa progresar ilimitadamente y consumir irrestrictamente, valorando la acumulación material y la competencia como medio para crear más y más condiciones para vivir mejor.

A lo largo del sistema educativo vigente se inculca la competencia como única lógica de relación, en una carrera por el privilegio y el mérito en la que hay que ganar aún a costa de los demás. Esta lógica ignora las necesidades sociales reales y la posibilidad de complementariedad entre los individuos, e implica la existencia de muchos perdedores: para que algunos puedan vivir mejor, millones y millones tienen y han tenido que vivir mal.

En contraposición, la cosmovisión compartida por distintos pueblos indígenas originarios de nuestra América canaliza a través del socialismo comunitario andino un nuevo aporte a la teoría política contemporánea: el ‘vivir bien’.

En esta visión, el actor central es la comunidad. Pero ya no entendida únicamente como la sociedad humana y su bien común, sino abarcando fundamentalmente la naturaleza y sus derechos, por encima incluso de los del hombre.

Este profundo respeto de los pueblos indígenas originarios por el equilibrio y la armonía de todo lo que existe (Madre Tierra, Madre Selva, Pachamama o Qutamama) quita del eje a la acumulación y nos invita a no consumir más de lo que el ecosistema puede soportar, evitando la producción de residuos no degradables, y reutilizando y reciclando todo lo que hemos usado.

La naturaleza no representa un ‘recurso’ sin vida que pueda ser explotado, y el ser humano se libera de la desnaturalización para ser parte del todo. El individualismo de la lógica capitalista se pierde ante la comunidad, en la cual uno no puede vivir bien si los demás viven mal, o si se daña la naturaleza: el deterioro del otro es el deterioro del conjunto.

Llevado al plano del desarrollo, el buen vivir significa que si uno gana y uno pierde, todos hemos perdido; no se trata de ganar o perder, sino de vivir bien: “que todos vayamos juntos, que nadie se quede atrás, que todos tengan todo y que a nadie le falte nada”.

Desde el capitalismo mismo, una variante en igual sentido podría considerarse al denominado desarrollo sostenible, definido como “aquel que busca satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”.

En la misma vereda puede ubicarse la economía social y solidaria, entendida como un “movimiento socioeconómico basado en valores y principios, orientado hacia la construcción de una economía centrada en las personas, su desarrollo integral y el fomento de prácticas de cooperación y solidaridad en sus comunidades”. Emprendimientos socioproductivos, cooperativas, asociaciones de productores y de consumidores, redes de ayuda, fondos de crédito y microcrédito, ferias comunitarias, consumo responsable y comercio justo son algunas de esas prácticas.

Ya se trate de concepciones indigenistas, socialistas o capitalistas, la sociedad en su conjunto comienza a demandar nuevas políticas públicas acordes al cambio climático, los impostergables niveles de desigualdad y la pérdida de principios y valores comunitarios. La humanización de la economía y la naturalización de la sociedad se vuelven fundamentales para pensar un desarrollo más justo e igualitario, donde lo necesario para disfrutar de una ‘buena vida’ pueda consistir en aspirar materialmente sólo a lo verdaderamente necesario. En esta época de crisis y búsqueda de caminos alternativos para el desarrollo, la idea del buen vivir parece tener mucho que enseñarnos.

Sobre el Autor: Agustín Calvo Castilla

Agustín CALVO CASTILLA // Director de Proyectos APRONAD Costa Rica desde 2011 // Economista. Coordinador y director de proyectos. Consultor económico, especialista en mercadeo y comunicación política. Impulsor de programas de reciclaje, proyectos socioproductivos y negocios inclusivos en Argentina y Costa Rica.