Economía Social y Banca Ética: Alternativas para el Desarrollo

ESS

La Economía Social y Solidaria (ESS) es un concepto que ha adquirido significado y reconocimiento en los últimos años. Dependiendo de los autores y sus formaciones, las acepciones pueden variar. No obstante, el consenso se refiere a una concepción de la economía que pretende superar la opción entre economía capitalista y economía de estado.

De acuerdo al planteo, el mercado capitalista está dominado por grupos de poder cuya lógica de crecimiento es alienante de la identidad social, mientras que el estado centralizado que asume la representación del poder económico de la sociedad puede caer fácilmente en un sistema injusto e ineficiente de nuevos grupos de poder. Así, la superación se lograría evitando la separación neoliberal entre economía y sociedad (los agentes económicos no son escindidos de sus identidades sociales), y a la vez evitando la intrusión absoluta de la política.

En sentido práctico, Economía Social y Solidaria es un movimiento socioeconómico basado en valores y principios, orientado hacia la construcción de una economía centrada en las personas, su desarrollo integral y el fomento de prácticas de cooperación y solidaridad en sus comunidades.

Promueve el trabajo por sobre el capital, priorizando la satisfacción de necesidades antes que la maximización y acumulación del beneficio. Asimismo, se basa en la dimensión colectiva por sobre la individual, tanto en la producción y el intercambio como en la toma de decisiones. Los principales actores son emprendimientos, organizados dentro de cooperativas, redes u otras formas asociativas, y organizaciones sin fines de lucro que promueven acciones sociales, culturales y comunitarias para el desarrollo.

Hablamos de ESS cuando pensamos en emprendimientos asociativos, empresas recuperadas, empresas sociales, cooperativas, cadenas de valor, asociaciones de productores, asociaciones de consumidores, redes de ayuda mutua, fondos de crédito rotatorios, microcrédito, redes de trueque, ferias populares, producción para el autoconsumo, huertos familiares y/o comunitarios, subsidios, trabajo autogestionado, consumo responsable y comercio justo.

FINANZAS SOLIDARIAS: MODELOS DE BANCA ETICA

En muchas ocasiones, tanto a personas como a organizaciones que integran la economía social y solidaria les resulta dificultoso acceder a financiamientos continuos y adecuados a sus propias características. En América Latina se observa una profunda desigualdad en el acceso a los servicios financieros y, cuando están presentes, muchas veces no están adaptados a la población de la ESS.

No obstante, existen casos de éxito inspiradores para el desarrollo de finanzas alternativas en nuestros países:

Oikocredit. Establecida en 1975, es una de las principales instituciones financieras privadas de inversión para el desarrollo. Gestiona un fondo de 557 millones de euros e invierte en casi 70 países (entre ellos Costa Rica y Argentina), alcanzado a 28 millones de personas en todo el mundo. Su capital proviene de 48.000 inversionistas que aceptan un modesto retorno de beneficios (el equivalente al índice de inflación), pero una ambiciosa satisfacción: la transformación del mundo en un lugar más justo y mejor. Se especializa en la atención de proyectos nuevos que no encuentran capital para iniciar su andadura y en la singular realidad de los territorios rurales más aislados. Asimismo, prioriza proyectos en los que las mujeres tienen puestos importantes de carácter gerencial u operativo y donde se benefician grupos vulnerables de la sociedad, además de los que tienen en cuenta los efectos ambientales de la actividad.

Triodos Bank. Considerado referente europeo en banca ética y sostenible, comienza su operatoria como banco en 1980 y gestiona en la actualidad un fondo de 565 millones de euros. A través de esta institución es posible realizar pagos, ahorrar e invertir, obtener tarjetas de débito y operar por internet. La diferencia con los bancos tradicionales radica en que sólo invierte en economía real, en sectores que benefician a la sociedad y al medio ambiente: energías renovables, agricultura ecológica y proyectos de integración social y cultural; empresas y organizaciones viables que trabajan para mejorar la vida de las personas.

Banca Popolare Etica. Constituída como cooperativa de crédito en Italia, nace del empeño de distintas organizaciones y ciudadanos interesados en utilizar responsablemente su dinero en el país. En actividad desde 1994, cuenta con más de 30.000 inversionistas: 25.000 personas físicas y más de 4.000 entidades. Con sus socios Fiare, de España, y La Nef, de Francia, trabaja en la construcción de un banco ético cooperativo europeo.

Fundación La Base. Esta organización argentina sin fines de lucro nacida en 2004 otorga micro-préstamos productivos sin garantía a cooperativas de trabajo en condiciones solidarias. Considera como requisito la organización democrática (en donde cada trabajador tenga voz y voto a la hora de la toma de decisiones), y su principal meta es poder brindar a los trabajadores reunidos en cooperativas el capital necesario para su actividad, ayudando a reforzar autonomía y poder sobre su trabajo. La tasa de devolución es superior al 90%, y para lograrla la fundación se involucra en el desarrollo del proyecto (puede tratarse de compra de maquinaria o mercadería para producción), así como en su seguimiento y monitoreo. Los pagos se realizan directamente a los proveedores involucrados, sin que la cooperativa llegue a administrar los fondos asignados.

Afortunadamente, estas iniciativas han mostrado éxitos concretos y sustanciales en el camino hacia una economía social y solidaria. Desde Europa a América Latina, distintos actores comienzan a transitar la transformación de paradigmas e instituciones, y nos invitan a construir este nuevo enfoque socioeconómico que ya es tendencia. Ética e inclusión: nuevas alternativas para el desarrollo.

Sobre el Autor: Agustín Calvo Castilla

Agustín CALVO CASTILLA // Director de Proyectos APRONAD Costa Rica desde 2011 // Economista. Coordinador y director de proyectos. Consultor económico, especialista en mercadeo y comunicación política. Impulsor de programas de reciclaje, proyectos socioproductivos y negocios inclusivos en Argentina y Costa Rica.

1 comentario

  • Glenda

    Jul 31, 2013

    Me parece muy interesante conocer nuevas alternativas para impulsar la RSE, además me llama -de sobremanera- la atención que existan entidades financieras que aplican con mucho compromiso lo que a bienestar colectivo y grupos en desventaja se refiere. Considero que la banca ética debería ser un instrumento catalizador del desarrollo sostenible, puesto que demanda un nivel de compromiso social bastante elevado. En suma a esto, podría ser una iniciativa proliferada por medio de políticas o protocolos internacionales, de manera que se estaría abarcando una deficiencia de fondo que afecta la ejecución y eficacia de las propuestas de desarrollo sostenible.