Comercio Justo y Consumo Responsable: La Otra Economía

Comercio Justo

Así como hay pensadores que sostienen que el fracaso del neoliberalismo y la especulación financiera evolucionan la política obligatoriamente hacia un amplio nuevo socialismo inclusivo, los hay quienes consideran que la economía social y solidaria y su promoción del comercio justo es el paralelo en materia de relaciones microeconómicas.

El comercio justo es una alternativa de comercio que promueve una relación equitativa e igualdad de oportunidades entre productores y consumidores, buscando beneficiarlos frente a las desventajas presentes en los grandes circuitos del comercio tradicional. En detrimento de la concentración de poder en grandes y pocos actores, su diferencial se basa en que cada transacción debe cumplir tres condiciones básicas:

▪ Relación directa entre productores y consumidores (evitando al máximo los intermediarios).
▪ Practicar el precio justo.
▪ Establecer contratos a largo plazo basados en el respeto mutuo.

Esta tendencia persigue el privilegio del bien común, y la satisfacción de todas las partes en el tiempo por sobre la búsqueda del máximo beneficio individual. Las relaciones entre productor/vendedor y consumidor/comprador se encuentran por encima del mercado, y el precio justo se alcanza contemplando costos de producción, costos sociales (medioambientales y legales) y una remuneración que permita una calidad de vida digna para quienes participen en la mano de obra.

En la práctica del consumidor refiere a utilizar con responsabilidad el poder de compra y pensar en los pequeños comercios, proveedurías y ferias de productores para el aprovisionamiento. Elegir conscientemente alimentos de producción local (ecológicos y orgánicos), indumentaria de manufactura y diseño regional, y artículos elaborados por artistas y artesanos, entre otros. Preguntarnos dónde y en qué condiciones se produce lo que consumimos, por qué está desapareciendo el pequeño comercio, y si además del precio y la calidad, tenemos en cuenta costos sociales o medioambientales.

Se trata de incluir todo en la balanza y preferir bienes elaborados con mayor respeto por el entorno, obtenidos en mejores condiciones laborales para los trabajadores; reducir la participación de intermediarios para acercarnos entre los actores indispensables de las transacciones, dos partes, personas, que encuentran sustento económico y desarrollo a través de la relación.

De nuestro compromiso dependerá descubrir si efectivamente otra economía es posible. Que actuemos responsablemente como sociedad no depende de todos, sino de cada uno de nosotros.

Sobre el Autor: Agustín Calvo Castilla

Agustín CALVO CASTILLA // Director de Proyectos APRONAD Costa Rica desde 2011 // Economista. Coordinador y director de proyectos. Consultor económico, especialista en mercadeo y comunicación política. Impulsor de programas de reciclaje, proyectos socioproductivos y negocios inclusivos en Argentina y Costa Rica.